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Pregunta al experto

¿Cómo abordar el consumo de alcohol con los adolescentes?

El alcohol es la droga más consumida y aceptada socialmente, pero a menudo los adolescentes empiezan a beber sin tener toda la información necesaria. ¿Cómo podemos hablar de alcohol con nuestros hijos e hijas? ¿Cómo podemos acompañarlos y gestionar mejor las primeras salidas con sus amistades? ¿Podemos hacer prevención del consumo desde casa? ¿Y detectar señales cuando hay un problema? Queremos facilitar algunas recomendaciones para abordar el consumo de alcohol con los adolescentes. ¡Envíanos tus preguntas!

He detectado que mi hijo alguna noche vuelve a casa, después de salir con sus amigos, y ha bebido alcohol. De momento hago ver que no lo noto. ¿Debo seguir así o debo hablar con él?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

Hablar sobre alcohol y otras drogas forma parte de la educación en casa. De hecho, la familia tiene un papel preventivo fundamental: conversar sobre estas cuestiones permite conocer su punto de vista, responder a sus dudas y ofrecer herramientas que refuercen su autonomía y responsabilidad, incluyendo, si es necesario, estrategias prácticas de reducción de riesgos o pautas para consumir con los menores riesgos posibles. Iniciar este diálogo te permitirá comprender mejor lo que ocurre, para poder ofrecer un acompañamiento más adecuado.

Debes tener en cuenta el mensaje que recibe tu hijo cuando no comentas nada. Puede interpretar que el consumo es irrelevante, que no estás atento a lo que le pasa o que la familia no es el espacio para hablar de estos temas. Así, abordar la cuestión es más beneficioso que evitarla.

Elegir el momento para ello es importante; hablar justo cuando llega a casa habiendo bebido probablemente no sea lo más adecuado. Busca un momento tranquilo, sin prisas, en el que ambos podáis conversar tranquilamente. Te puede ser útil abordarlo desde la curiosidad y no desde la confrontación: preguntar cómo se siente respecto al alcohol, cómo vive las salidas o qué papel juega la bebida en su grupo de amigos. Es posible incluso que la situación no sea exactamente como imaginas. 

Es importante respetar su privacidad, su espacio y su proceso de toma de decisiones y experimentación, pero ello no debería convertirse en una manera de esquivar conversaciones que pueden ser esenciales.

hablar con los hijos

¿Cómo puedo mejorar la comunicación con mi hijo adolescente?


 

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¿Cómo puedo explicarle a mi hija que no es bueno beber alcohol cuando nosotros bebemos vino y cerveza en casa? 

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

Podemos introducir la conversación explicando que hablar sobre el consumo de alcohol es una cuestión compleja. Si bien no existe un consumo sin riesgos, algunos de ellos están asociados a la edad, es decir, impactan de forma distinta en personas más jóvenes, como las adolescentes. Nos referimos por ejemplo al impacto físico del consumo, la capacidad para manejar algunas situaciones imprevistas o la probabilidad de establecer una relación problemática con el alcohol. A veces, podemos establecer paralelismos con otras actividades que también requieren madurez y ciertas capacidades, como por ejemplo la conducción.

Hablar sobre esta cuestión implica también revisar cuales son las prácticas de las personas adultas en casa. Reflexionar en familia siempre es una buena idea y en este caso podemos preguntarnos qué relación tenemos con el consumo de alcohol. ¿Es una práctica diaria o reservada a situaciones especiales? ¿Hay aspectos que nos gustaría cambiar? Incluso podemos preguntar cómo perciben ellos y ellas este consumo, estableciendo un diálogo crítico y sin tabúes.  

Si bien no existe un consumo sin riesgos, algunos de ellos están asociados a la edad, es decir, impactan de forma distinta en personas más jóvenes, como las adolescentes

Esta conversación puede ser una oportunidad para exponer algunas pautas de consumo responsable en personas adultas, como por ejemplo: optar por bebidas de baja graduación, acompañado de comidas, sin que interfieran en obligaciones o actividades incompatibles por su riesgo, como la conducción, etc. Es importante transmitir que no todo consumo es igual y que existen formas de reducir los riesgos.

Por último, nos gustaría destacar la importancia de evitar dar mensajes contradictorios o que les planteen dudas sobre su finalidad. No es lo mismo decir «el alcohol es muy malo» que «consumir alcohol conlleva riesgos», especialmente si en casa existe consumo.  Es importante que esta conversación sirva para que aumente su información y su capacidad de decisión, y para ello debemos poder argumentar nuestro posicionamiento.

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¿Puedo decirles a mis hijos que entiendo que beban, pero que lo hagan con moderación, o es mejor decirles que no beban?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

Ante todo, es importante que los mensajes que demos sean adecuados a la edad, la madurez y la experiencia de cada adolescente. No debemos dar por hecho que todas las personas siempre y a cualquier edad hacen lo mismo. Así que, como menos general sea la conversación y más les tenga en cuenta, de manera concreta, mejor. Podemos dar espacio a que pregunten sus dudas y compartan qué prácticas en concreto tienen en relación al consumo de alcohol. Siempre será más efectivo el mensaje acotado a su realidad que no a lo que quizás pensemos que hacen. El consumo de alcohol es una práctica de riesgo, así que podemos centrarnos en dar información y no validar prácticas de riesgo si hay consumo.

Es importante también tener en cuenta qué límites como familia vamos a acordar; estos límites es importante que permitan cierta decisión suya,  ya que lo que realmente queremos es que los asuman y, por tanto, que también se hagan responsables de sus acciones. Prohibir únicamente a través de un límite que no vamos a poder mantener no nos ayuda tanto como quizás inicialmente pensamos, ya que podemos alimentar dinámicas en las que se escondan las prácticas y en realidad se conviertan en más problemáticas.

Prohibir únicamente a través de un límite que sabemos que no van a poder cumplir puede alimentar dinámicas en las que se escondan las prácticas y en realidad se conviertan en más problemáticas.

Es un equilibrio complicado el de esta conversación, pero en el caso que haya consumo podríamos ejemplificar-lo en: «Desearía o preferiría que no bebas, pero la decisión es tuya. Así que, en el caso de que decidas beber, es muy importante cuidarse. Y cuidarse no se trata sólo de la moderación, que tiene que ver con la cantidad, sino con otras muchas cuestiones». Podemos dar mensajes concretos y prácticos, como por ejemplo:

  • «A tu edad, beber tiene un riesgo más elevado, lo más seguro es no beber».
  • «Si algún día alguien te ofrece alcohol, me gustaría que supieras cómo cuidarte, hablemos de ello».
  • «Si bebes alcohol, es importante haber cenado y beber agua intercaladamente».
  • «No hagas juegos de beber, respeta tu ritmo y la reacción de tu cuerpo».
Botellas de bebidas alcohólicas en un bar

Europa lidera ya el consumo de alcohol en el mundo

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Tengo una hija de 14 años y ya he visto a más de una de sus amigas caer redonda por el alcohol. Pero cuando lo hablamos, ella no ve la gravedad. ¿Cómo le puedo hacer ver la gravedad del consumo del alcohol, sobre todo si se hace en exceso?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

A esa edad, aunque ciertas situaciones sean objetivamente preocupantes, los mensajes excesivamente alarmistas suelen restarnos credibilidad. Por esto, es importante ajustar el mensaje que quieres hacer llegar: transmitir información clara, sin restar importancia a lo que has observado, pero sin dramatizaciones ni alarmismos.

En la adolescencia, la idea de «a mí no me pasará» o «esto no es grave», está muy presente. Más que insistir en el peligro, suele funcionar mejor un enfoque dialogado: preguntarle qué piensa ella, qué ha visto, cómo interpreta lo que ha ocurrido con sus amigas y cómo se siente al respecto. Así será posible acompañarla con información útil y realista, reforzando su capacidad para cuidarse y tomar decisiones más seguras.

Hay que tener presente que, a veces, los resultados de estas conversaciones no son inmediatos ni evidentes. Paciencia y poco a poco.

Es importante transmitir información clara, sin restar importancia a lo que has observado, pero sin dramatizaciones ni alarmismos.

Ajustar nuestra percepción del riesgo puede ser también una estrategia útil. Cuando una persona se marea o empieza a vomitar, hablamos de un riesgo moderado; tener una energía muy baja, sueño o dificultades motoras después de estas situaciones es habitual. Por otro lado, cuando alguien se desmaya, el riesgo ya es alto; y si pierde la consciencia o tiene ausencias, podemos encontrarnos ante un coma etílico.

Hablar de pautas de reducción de riesgos es más efectivo que un enfoque centrado en el miedo. Mensajes como beber despacio y a su ritmo (evitando juegos), no mezclar tipos de bebida, no consumir con el estómago vacío o alternar con agua son estrategias que ayudan a prevenir daños y la escalada a situaciones indeseadas, también por ellas mismas, como las que comentas.

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¿Es conveniente que compremos el alcohol a nuestros hijos para que no compren a escondidas el más barato y más nocivo para su salud?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

Comprando el alcohol a tus hijos e hijas, ¿qué riesgo se quiere evitar? Si la respuesta es evitar los malestares derivados del consumo de alcohol «del más barato» o de peor calidad, queremos apuntar un par de cosas. De entrada, hay que tener en cuenta el tipo de consumo al que nos referimos, en el caso de consumo ocasional por parte de adolescentes a menudo los malestares tienen que ver más con la graduación del alcohol, la cantidad que se bebe o la velocidad a la que se toma que a la calidad o el precio de este.

Por otro lado, que le compres el alcohol a tus hijos o hijas, no reduce el riesgo que sigan expuestos a otros tipos de alcohol, también del más barato. Además, podemos ir un paso más allá y preguntarnos si comprar alcohol a tus hijos o hijas condiciona a las otras personas de su grupo de amistades. ¿Quizá estamos facilitando el acceso a alcohol a otras personas?

A menudo los malestares tienen que ver más con la graduación del alcohol, la cantidad y la velocidad con la que se toma que con la calidad o el precio.

Así, que a lo mejor, si te preocupa el botellón, quizá puedes poner el esfuerzo en otras cosas que contribuyan a reducir el riesgo de sufrir malestares: pagar la cena para asegurarnos que comen antes de beber, comprar hielo para procurar reducir el volumen de alcohol que hay en una consumición, comprar agua para que se intercale con el consumo de alcohol, comprar vasos para evitar las mezclas en la botella…

Por último, en nuestras intervenciones con adolescentes en espacios de fiesta, a menudo nos hemos encontrado con situaciones que la familia ha comprado el alcohol y quizá ha comprado más cantidad, o incluso bebidas de más graduación, porque han pensado más en su experiencia propia, que en la de sus hijos o hijas.  

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Soy profesora y he detectado que una alumna de 16 años que está viviendo un duelo muy reciente está consumiendo alcohol. ¿Cómo la puedo ayudar?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

En un caso como este, el consumo de alcohol puede ser una manifestación del malestar asociado al duelo. El acompañamiento más efectivo pasará por poner la atención en el proceso emocional que está viviendo y en reforzar las herramientas o los recursos que tiene a su alcance. Explorar qué apoyos y qué recursos específicos tiene dentro y fuera del centro educativo.

A la vez, conviene explorar y monitorear este «síntoma»: cuándo bebe, con qué frecuencia y en qué contextos. No se trata de interrogar ni de acusar, sino de entender si se trata de un consumo «habitual» para su edad, si está empezando a descontrolarse o si corre el riesgo de convertirse en una vía habitual para enfrentar otros malestares.

Validar sus emociones y entender su proceso no significa validar el consumo, pero sí no juzgarlo. Podemos ofrecer alternativas más seguras para gestionarlo: espacios de escucha, actividades que ayuden a canalizar lo que está viviendo, etc. 

Duelo adolescentes

El duelo en los adolescentes

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¿Hay algún programa formativo o de prevención del consumo de alcohol para las escuelas en Catalunya?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
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A nivel de Cataluña hay diferentes recursos, proporcionados por el Departament de Salut de la Generalitat, específicos para los centros educativos, que podéis consultar, distribuidos por ciclos/niveles educativos, en este enlace.

Además, encontraréis en el territorio otros recursos vinculados a diferentes entidades municipales, supramunicipales, comarcales o Diputaciones (Planes de Prevención de Drogas, Servicios de Atención y Prevención, etc.). Podréis consultar estos servicios o entidades en el Sistema de Información en Prevención sobre Adicciones y otros comportamientos de riesgo (SIPA+).

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¿Qué señales nos pueden hacer ver que un adolescente tiene realmente un problema con el consumo de alcohol?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
Educació per a l'Acció Crítica (EdPAC)

Podríamos ver que un adolescente puede tener un consumo problemático de alcohol si observamos algunas de las siguientes señales, que agrupamos en diferentes aspectos.

Alteración de la conducta:

  • Cambios bruscos de actitud o intereses
  • Bajo rendimiento escolar o problemas laborales
  • Nuevas amistades no identificadas
  • Aislamiento
  • Uso repetido de la mentira como un mecanismo habitual
  • Incapacidad de abstinencia

Alteración en el estado de ánimo:

  • Estados de ira o irritabilidad
  • Indicios de desmotivación hacia las actividades que ocupaban al adolescente
  • Desinterés general

Alteraciones físicas:

  • Cambios notables en el aspecto físico
  • Pérdida de hábitos básicos de higiene corporal i de la ropa

Otras señales:

  • Cambios en el tiempo de permanencia habitual en casa o frecuentes salidas de casa.
  • Cambios en el grado i la calidad de la comunicación familiar
  • Aumento de las necesidades económicas no justificadas
  • Cambios en la alimentación
     
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¿Qué puedo hacer si sé que mi hijo adolescente abusa del consumo de alcohol, pero no me hace caso?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
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Si se da una situación como esta, creo que podemos hacer un par de cosas, que se pueden dar de manera paralela. Por un lado, buscar un apoyo profesional para tu hijo: profesionales del ámbito de las drogodependencias de planes o programas que estén implementados en tu zona, como servicios locales de drogas y otras adicciones, servicios especializados de tratamiento como el CAS u otros recursos de salud mental como los centros de salud mental para adultos o para jóvenes.

Por otro lado, creo que también puede ser interesante, respondiendo al «no me hace caso», buscar apoyo en la gestión familiar con profesionales, grupos de padres y madres, grupos de ayuda mútua, psicólogos familiares, etc., en los que se pueda tratar el establecimiento y mantenimiento de límites, mejorar la comunicación familiar y otras cuestiones. 

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¿Debo permitir que mi hija haga fiestas en casa con los amigos en las que sé que consumen alcohol?

MIreia Espejo Figuerola
Mireia Espejo Figuerola
Educadora social
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Dejar organizar o no una fiesta en casa es vuestra decisión familiar, ahora bien, antes de tomar esta decisión podemos hacernos algunas preguntas: ¿Por qué la fiesta se quiere hacer en casa ¿Qué alternativas hay? ¿Qué puntos positivos y negativos hay en esta opción?

Si decidimos que pueden hacer fiestas en casa es importante que establezcamos pactos y límites no sólo en relación al alcohol. Debemos hablar sobre responsabilidades en la limpieza, el cuidado y la privacidad de los espacios, el ruido y respeto a los vecinos, el número de personas que pueden invitar, la permisión o no de alcohol,  etc.  

Dependiendo de la edad, experiencia, madurez… En el caso que permitamos el consumo de alcohol podemos establecer pautas de reducción de riesgo. Algunas ideas: 

  • Debe haber agua, hielo y vasos.
  • No puede haber grandes cantidades de alcohol.
  • Podemos hablar de graduaciones.
  • Tiene que haber comida.
  • No se usarán bebidas energéticas, etc. 

Y sobre otras sustancias: podemos explicitar que no son bienvenidas.

Por último y como proponemos desde un inicio, es importante saber las motivaciones de querer hacer una fiesta en casa y también las nuestras propias de permitirlo (o no). ¿Creéis que sino la harán en otra casa? En este caso, es una buena opción hablar con las otras familias y acordar puntos y límites en común.

Quizás pensemos que es una mejor opción que realizar botellón en la calle, o es una alternativa a discotecas a las que no pueden acceder por edad o por transporte… Quizás pensemos que así lo tendremos todos más bajo control, pero es importante plantearnos si la propuesta de dejar hacer la fiesta tiene que ver con control o con la protección, y tener en cuenta también que es importante que vayan asumiendo sus propios espacios de relación y aprendizajes, así como de responsabilidad.

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¿A qué edad y cómo podemos empezar a hablar de alcohol con nuestros hijos? 

MIreia Espejo Figuerola
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De manera resumida: cuanto antes mejor, sabiendo que nunca es tarde, siempre que tengan capacidad de entender de qué hablamos. 

De manera un poco más extendida, y enfocándonos en el cómo, quizá se puede empezar hablando de otras cosas importantes como las habilidades para poner límites, el manejo de emociones y sentimientos, los riesgos diferentes según edad a la exposición a otras situaciones (conducción, tener un perfil en redes sociales…), para luego, conforme se va haciendo mayor, ir hablando de otras cosas como la presión de grupo, habilidades sociales para las relaciones interpersonales o la comunicación asertiva, hasta acabar introduciendo información concreta sobre el alcohol o el manejo de problemas y conflictos.

En todo caso, creemos importante tener claro los objetivos al hablar con ellos y ellas según el contacto que hayan tenido o no con el alcohol. Es decir, si aún no lo han probado: reforzar la idea y la decisión de no consumir alcohol, procurar retrasar al máximo la edad de inicio al consumo y trabajar el autoconocimiento especialmente en aspectos de salud, sobre todo si pueden ser relevantes en el caso de consumir alcohol (enfermedades u otras condiciones de salud, medicación que pueda interaccionar…).

Si ya lo han probado, o mejor dicho, si ya lo consumen de manera más o menos habitual, un enfoque de reducción de riesgos y daños puede ser más acertado en este caso. Procurar que, si deciden consumir alcohol, lo hagan de la manera menos lesiva para ellas y para el entorno puede ser una buena intervención. 

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¿Algunas pautas o consejos para hacer prevención desde casa?

MIreia Espejo Figuerola
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Educadora social
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Es importante que las madres, padres y otras figuras de referencia se sientan preparadas para estas conversaciones. Formarse, informarse y estar presentes, siempre dentro de las posibilidades de cada familia, son claves para acompañar a los hijos de manera cercana.

Algunas ideas generales:

  • Es importante clarificar y establecer la posición (normas, límites y expectativas) de la familia respecto al consumo de drogas.
  • En relación a los límites, deben ser factibles de mantener, les deben implicar en cuanto a responsabilidad y, a la vez, deben revisarse según vaya cambiando el contexto familiar, la edad, etc.
  • La información, el mensaje, es muy importante, pero también la edad, el contexto y la maduración de cada adolescente.
  • De forma más o menos consciente, los adultos de la familia ejercen modelaje a los hijos e hijas. Hay que revisar cuáles son los discursos y las prácticas también de las personas adultas en relación al consumo de alcohol, y dotar de coherencia los mensajes que se den y los límites que establezcan.
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¿Debemos dejar que los menores de edad de la familia beban vino o cava en celebraciones especiales como Navidad o algún cumpleaños?

MIreia Espejo Figuerola
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Es vuestra decisión familiar, pero deberíamos reflexionar sobre ¿qué aporta como familia que los menores consuman alcohol? Es muy importante tener en cuenta que uno de los factores de riesgo para el consumo adolescente es la actitud de la familia hacia el alcohol, con lo que se deben revisar mensajes que de forma espontánea se pueden dar y que banalizan el riesgo del consumo, como: invitar al menor a beber, minimizar riesgos, asociar este consumo a la participación a una actividad familiar adulta, etc.

Uno de los factores de riesgo para el consumo adolescente es la actitud de la familia hacia el alcohol.

Puede ser interesante tener una conversación con la familia para preparar una posición común a este respeto y revisar algunas prácticas que quizás se están dando de forma espontánea y poco reflexionada.

Transmitir la idea que el alcohol se reserva para ocasiones especiales y de forma compartida, acompañada de comida, en un espacio que no interfiere obligaciones, etc. puede ser un buen mensaje. Pero entonces tenemos que trabajar sobre qué es una ocasión especial: Fin de Año, Carnaval, cumpleaños de amistades, fiestas mayores, festivales… ¿o cada fin de semana?

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¿Debería prohibirse la publicidad de bebidas alcohólicas en establecimientos, supermercados y bares?

MIreia Espejo Figuerola
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Realmente, ya hay ciertas restricciones como « a exposición de bebidas alcohólicas en las zonas exteriores de los establecimientos comerciales, así como en mostradores o ventanas visibles desde el exterior, salvo los establecimientos comerciales que tengan como negocio exclusivo la venta de bebidas alcohólicas». Y hay un nuevo Proyecto de Ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad que quiere limitar más la exposición a bebidas alcohólicas y el emplazamiento de la publicidad de las bebidas con más de 0,5% de graduación. Pero por el momento no se prevé la prohibición de bebidas alcohólicas en establecimientos, supermercados y bares.

Todavía no existe un marco legal que prohíba específicamente la publicidad de bebidas alcohólicas en las redes sociales.  

Y, aunque no se hace referencia en la pregunta en concreto, también consideramos importante plantear la duda de si se debería regular más, o no, o prohibir como se propone, la presencia de bebidas alcohólicas en las redes sociales, especialmente en perfiles de influencers. Aunque se regulan por leyes generales de publicidad, y existen distintos códigos de conducta de publicidad autoimpuestos, todavía no existe un marco legal que prohíba específicamente la publicidad de bebidas alcohólicas en las redes sociales.  

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Publicación: 28 de Octubre de 2025
Última modificación: 3 de Diciembre de 2025

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